El CREC impulsa un viaje de benchmarking a Francia para conocer experiencias de referencia en gestión de residuos, innovación industrial y reutilización, y reforzar las conexiones entre las empresas y entidades del ecosistema catalán de la economía circular.
¿Cómo podemos avanzar hacia una economía más circular a partir de modelos que ya se están desarrollando en otros territorios europeos? ¿Qué soluciones se están aplicando para recuperar materiales, mejorar la gestión de los residuos y conectar la innovación con las necesidades de las empresas?
Con el objetivo de dar respuesta a estas cuestiones, el CREC ha organizado, del 28 al 30 de septiembre, un viaje de benchmarking a Francia que ha reunido a empresas y entidades del sector catalán de los residuos y la economía circular. Durante tres días, la delegación ha recorrido diferentes puntos del territorio francés para conocer instalaciones industriales, organismos de gestión, centros de innovación e iniciativas de reutilización que ofrecen perspectivas complementarias sobre los retos actuales del sector.
La iniciativa, realizada con el apoyo de ACCIÓ, ha permitido combinar el aprendizaje técnico con el intercambio de experiencias y el networking, con una doble finalidad: identificar prácticas y soluciones de interés para el tejido empresarial catalán y reforzar la colaboración entre las organizaciones que forman parte del CREC.
Conocer otros modelos para afrontar los retos de la gestión de los residuos
La primera parte del programa se centró en comprender cómo se organiza la gestión de los residuos en Francia, desde los mecanismos de responsabilidad ampliada del productor hasta las estrategias territoriales y las infraestructuras que permiten gestionar los flujos de materiales.
En París, la delegación mantuvo encuentros con VALOBAT, Citeo y FEDERREC Occitanie para profundizar en el funcionamiento de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP). Este modelo constituye una pieza relevante en la organización de la gestión de los residuos, ya que implica a los productores en la responsabilidad asociada a los productos a lo largo de su ciclo de vida.
El intercambio permitió conocer diferentes perspectivas sobre la organización de estos sistemas, los agentes que participan en ellos y los mecanismos de coordinación que hacen posible su funcionamiento. Este tipo de conocimiento resulta especialmente valioso para contrastar experiencias entre territorios e identificar elementos que puedan contribuir a mejorar los modelos de gestión.
La delegación también visitó la sede de la Región de Île-de-France, donde se reunió con Choose Paris Region, la Métropole du Grand Paris, el ORDIF y HAROPA PORT. Estos encuentros ampliaron esta visión con una aproximación a la planificación regional, los retos específicos de las grandes áreas metropolitanas y las estrategias vinculadas al objetivo Zero Waste 2030.
Uno de los ámbitos de interés fue el papel de los datos y del conocimiento territorial en la toma de decisiones, especialmente a través del ORDIF, el observatorio regional de residuos. También se exploraron las posibilidades de la logística fluvial para el transporte de residuos con HAROPA PORT, una perspectiva que pone sobre la mesa la importancia de considerar las infraestructuras y los sistemas logísticos dentro de las estrategias de circularidad.
Este primer bloque de visitas permitió situar la gestión de los residuos en un contexto más amplio, en el que la regulación, la planificación pública, la información y la logística intervienen conjuntamente en la transición hacia modelos más eficientes.
De la recuperación de materiales a la innovación industrial
El segundo día, la delegación se trasladó a la región de Hauts-de-France para conocer iniciativas vinculadas a la recuperación de materiales y al desarrollo de soluciones industriales innovadoras.
En Galloo Plastics, en Halluin, los participantes pudieron observar de cerca el funcionamiento de una instalación industrial dedicada al reciclaje de metales férreos y no férreos. La visita permitió profundizar en las operaciones de trituración, separación y recuperación de materiales, así como en la complejidad de los procesos necesarios para transformar flujos de residuos en recursos aprovechables.
Conocer estas instalaciones sobre el terreno ofrece una perspectiva complementaria a la información técnica: permite entender la escala de los procesos, las operaciones que intervienen en la recuperación de los materiales y el papel de las infraestructuras industriales en el desarrollo de la economía circular.
La innovación tuvo un segundo foco en el CETI (Centre Européen des Textiles Innovants), donde la delegación conoció proyectos de investigación y desarrollo relacionados con fibras, polímeros, nuevos materiales y reciclaje textil.
En un ámbito en el que la recuperación y el valor de los materiales dependen, en buena medida, de las posibilidades técnicas de tratamiento y transformación, la conexión entre investigación e industria resulta fundamental. La experiencia del CETI permitió conocer cómo un centro especializado puede acompañar el desarrollo de soluciones, desde la investigación inicial hasta la creación de prototipos y aplicaciones industriales.
La jornada se completó con un encuentro con Pôle TEAM2, clúster de competitividad especializado en tecnologías ambientales y economía circular. El intercambio con esta organización y con empresas de su entorno permitió identificar ámbitos de interés compartido y explorar posibles vías de cooperación, incluida la participación en proyectos europeos.
Estas visitas pusieron de manifiesto que el desarrollo de soluciones circulares requiere no solo capacidad de tratamiento y recuperación de materiales, sino también innovación, transferencia de conocimiento y redes de colaboración capaces de conectar a los diferentes actores de la cadena de valor.
Valorizar los residuos y alargar la vida útil de los productos
La última jornada permitió completar el recorrido con dos experiencias que representan aproximaciones diferentes, pero complementarias, al aprovechamiento de los recursos: la valorización de residuos a escala industrial y la reutilización de objetos con una dimensión social.
En Val’Pôle Claye-Souilly, de Veolia, la delegación conoció un complejo de ecología industrial dedicado al tratamiento de residuos no peligrosos de la región de Île-de-France. Entre las instalaciones visitadas había una plataforma de tratamiento y valorización de escorias de incineración, que permite obtener áridos reciclados para aplicaciones en obra pública, así como instalaciones vinculadas a la producción de biogás.
La experiencia permitió observar cómo determinados procesos de tratamiento pueden facilitar la recuperación de materiales y recursos energéticos, contribuyendo a reducir la cantidad de materiales que se descartan sin aprovechamiento y favoreciendo su reincorporación a nuevos usos.
La visita a La Mine, en cambio, puso el foco en la reutilización y la innovación social. Este centro trabaja para dar una segunda vida a los objetos mediante su recogida, clasificación, reparación y revalorización, al tiempo que genera beneficios para la comunidad.
Su modelo muestra cómo la prevención de residuos puede ir más allá de los procesos industriales e incorporar iniciativas de proximidad que alargan la vida útil de los productos, fomentan la reutilización y generan valor social.
La combinación de estas dos visitas permitió abordar diferentes niveles de intervención dentro de la economía circular: desde la recuperación de materiales a través de procesos industriales hasta la prevención de residuos mediante nuevos usos para los productos.
El valor del benchmarking: aprender, conectar y generar oportunidades
Uno de los principales valores del viaje ha sido poder observar diferentes experiencias en su contexto real y contrastarlas con las necesidades y los retos de las empresas catalanas. Las visitas han ofrecido una perspectiva transversal de la economía circular, en la que intervienen la regulación, la gestión pública, las infraestructuras, la innovación tecnológica, la recuperación de materiales y la implicación social.
Al mismo tiempo, el programa ha reforzado una dimensión esencial de la actividad del CREC: la conexión entre las organizaciones del sector. Compartir tres días de visitas y encuentros ha creado espacios para intercambiar impresiones, poner en común inquietudes e identificar intereses compartidos entre las empresas y entidades participantes.
Este conocimiento compartido constituye una base para detectar oportunidades de colaboración, impulsar proyectos conjuntos y establecer relaciones con otros ecosistemas europeos. El benchmarking se convierte así en una herramienta para ampliar perspectivas, descubrir nuevas posibilidades y contribuir a la competitividad del sector.
Desde el CREC seguimos trabajando para generar espacios de encuentro y aprendizaje que ayuden a las empresas y entidades a afrontar los retos de la transición circular, compartir conocimiento y transformar las oportunidades detectadas en nuevas iniciativas.
Las empresas y entidades participantes
Este viaje ha contado con la participación de las siguientes organizaciones:
- Gremi de Recuperació de Catalunya
- CGM – Centre de Gestió Mediambiental
- Fundació Formació i Treball
- TRADEBE
- Ecoembes
- ALIER
- Molins
- Entorna3. Projectes socioambientals
- Eurecat – Centre Tecnològic
- Urbaser
- TRANSAMBIENTAL
- ENT
- Grup L’Home del Sac
- Agència de Residus de Catalunya
- ADAEQUO GROUP
- FCC Ámbito
- Veolia
El CREC agradece la implicación de todas las empresas y entidades participantes, así como la acogida y la colaboración de las organizaciones francesas que han contribuido a hacer posible este intercambio: VALOBAT, Citeo, FEDERREC Occitanie, Choose Paris Region, Métropole du Grand Paris, ORDIF, HAROPA PORT, Galloo Plastics, CETI, Pôle TEAM2, Veolia y La Mine.
Con el apoyo de ACCIÓ.
